Lola Hernández

Lola Hernández

Somos más iguales que diferentes

En la actualidad, la diversidad funcional de las personas es concebida como algo que debe cambiarse, repararse o curarse de lo contrario esas personas, con diversidad funcional, son etiquetadas con diferentes diagnósticos que las limitan en obtener oportunidades, libertades y recibir apoyos que les lleven a desarrollar sus habilidades. La Comisión de Derechos Humanos garantiza el derecho a la vida, a la supervivencia y al desarrollo de todos los niños, niñas y adolescentes. Sin embargo, las personas que nos llamamos a nosotras mismas: «normales», nos colocamos en el lugar del «modelo ideal» y observamos a los grupos vulnerables como cuasi-personas u objetos que por no contar con las mismas habilidades neurobiológicas, educativas y/o socioconómicas que los «neurotípicos», no cuentan con garantías en el cumplimiento de sus derechos tan solo por el hecho de ser humanos.

Las personas somos seres diversos que a partir del momento de ser concebido, tenemos la necesidad de ser aceptados, tomados en cuenta, respetados, alimentados e incluidos con todos los atributos que nos hacen únicos e irrepetibles. Es por eso que es necesario retomar este concepto para comprender que la inclusión es parte de la naturaleza misma. La humanidad es un abanico de posibilidades y probabilidades que solamente recibiendo los apoyos que requerimos desde nuestra individualidad, podremos manifestar todos nuestros potenciales de la mejor manera, de acuerdo a las capacidades y oportunidades que a cada uno se le otorga. No es suficiente con decir: «si quieres, puedes». Es indispensable que los individuos contemos con las herramientas neurobiológicas, la aceptación, confianza y las oportunidades de nuestro entorno, para lograr nuestros más altos objetivos.

La invitación es a formar parte del grupo de personas que no solamente promueven, pero también practican de la inclusión. Incluir no es colocar una rampa o señales con símbolos braille en un salón de clase, oficinas o edificios públicos, la inclusión es una manera de ser, pensar y actuar que comienza a partir de lo que decimos y pensamos de ese «otro» que no está de acuerdo con nuestras ideas. La inclusión es un estilo de vida que se practica todos los días en cada momento. Inicia al levantarnos, cuando nos miramos al espejo para aceptar la imagen que observamos, la honramos y hacemos nuestros los atributos que nos fueron otorgados. La inclusión comienza de la puerta hacia adentro, es un estilo de vida que nace en el seno materno y se desarrolla a lo largo de la vida del individuo.

La inclusión parece ser un sueño guajiro pero puede convertirse en realidad en el momento que cada individuo sabe que puede ser posible. Estamos todos invitados a transformar el mundo aceptando, incluyendo y respetando la individualidad y necesidades de apoyo de cada ser humano.

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