Lola Hernández

Lola Hernández

¡Véte a jugar! Autismo y juego

“El juego es un medio de socialización primario.

A través del juego, el nińo puede exteriorizar

e interiorizar sus emociones, sentimientos y

creatividad.”

familiaysalud.es

Mamá quiere que yo juegue con mis hermanos, que comparta juguetes con otros niños, que me suba en el tobogán con las niñas en el parque, que juegue a la casita con mis primas, en la casa de la tía Tete. Lo que mamá no sabe es que yo no sé jugar como ella y papá jugaron cuando eran pequeños, ni cómo lo hace mi hermano André, ni cómo lo hacen muchas otras niñas y niños, yo lo hago de la manera en la que yo lo comprendo y que tiene sentido solamente para mi.

Jugar con otros me produce confusión, la confusión me lleva a irritarme o quizá mejor aislarme para no enfrentarme a todas las reacciones impredecibles de los niños que quieren arrebatarme mi objeto favorito que me da seguridad o empujarme, que pretenden ser modelos o súper héroes, que me hacen correr cuando yo no tengo ganas en la dirección opuesta a la que yo lo quiero hacer.

Compartir con otros niños no es algo lógico, ni natural o fácil para mi, prefiero hacerlo a mi manera, sumergiéndome en mis propios ritmos y sensaciones, sin estructura, expectativas o frustración.

¿Entonces te dejo en paz? En paz para que continúes jugando tu solo y evito que te sumerjas en una crisis de ansiedad y frustración mientras yo muero de ganas por ver cómo un día me sorprendo observar cómo te relacionas y te diviertes mientras juegas con otros niños y niñas.

No te rindas mamá

Nunca te des por vencida  mamá ¿qué no ves que a través del juego puedo aprender a tomar turnos, seguir instrucciones, compartir con otros, darle de comer a un elefante de peluche y convertir en castillo una silla? ¿Qué no te das cuenta que a través del juego aprendo a ser tolerante a los estados de ánimo de otras personas?

¡Tírate conmigo al suelo y juguemos! Comienza imitando mi inexplicable manera de utilizar los juguetes y mover mi cuerpo pero no olvides sonreírme. Mirarme a los ojos aunque yo no te mire, hablarme con entusiasmo pero sin gritar, canta y baila conmigo como si fuera el último día que pudieras hacerlo, mantén el deseo de conectarte conmigo a través de mi aparente silencio.

 

¡Intenta jugar como lo hago yo! después poco a poco, ve sumando a nuestro juego acciones y elementos que tu ya conoces. Dame un buen motivo para involucrarme contigo y parar de dar vueltas y vueltas mientras observo la pelota de colores que llevo en la mano. Añade el sonido de una batidora mientras giras conmigo incansablemente, pretende que estamos batiendo la masa de un pastel de chocolate y remata riéndote de lo ridícula que te sientes jugando sin jugar. ¡No te detengas mamá! porque un día te sorprenderé y remataré riéndome junto contigo mientras te miro inesperadamente a los ojos por cinco segundos. Ver también https://lolahernandez.org/blog/a-que-jugabas-cuando-eras-nino/

No te rindas papá

¡Juega conmigo papá! ¡No te rindas! quizá algún día comprendas que no te golpeo la pierna mientras ves el futbol porque soy grosera, lo hago porque quiero que salgas corriendo detrás de mi hasta atraparme y terminar en el suelo en cuatro patas, ladrando como dos cachorros amigos.

Tú que me lees, juega conmigo, mi cerebro no nació sabiendo cómo jugar de la manera que tú lo haces pero mi cuerpo si siente como nos calienta el mismo sol, nos refresca la misma lluvia y nos cubre la misma luz de la luna.

También los especialistas hablan sobre lo importante que es jugar en casa con niños y niñas con y sin autismo, en esta entrevista Mili Cordero nos platica acerca de ello.  https://youtu.be/YwXgVGU5DkM

 

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